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Sábado 31 de octubre de 2026 · Pachuca
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Cultura

Tenangos: quién dibuja y quién borda cada pieza en Tenango de Doria

Por Redactora de tiempo completo y reportera de calle
Tenangos: quién dibuja y quién borda cada pieza en Tenango de Doria
El arte textil de la Sierra Otomí-Tepehua: el trazo del dibujante y la puntada de la bordadora. (Foto: Soy Hidalguense)

En los mercados y galerías del país es común admirar un lienzo repleto de colibríes de alas abiertas, armadillos de lomo escamado, venados corriendo entre ramajes y flores multicolores. Solemos llamarlo simplemente «un tenango». Sin embargo, detrás de cada manta que llega a nuestras manos existe un proceso de doble autoría que rara vez se nombra: en la Sierra Otomí-Tepehua de Hidalgo, cada pieza nace primero del trazo firme de quien dibuja a mano alzada, para después cobrar relieve y vida con las manos de quien borda puntada a puntada.

Comprender esta diferencia no solo permite apreciar la técnica en su verdadera dimensión; también es el camino más directo para reconocer el trabajo colectivo, defender la propiedad cultural de las comunidades y erradicar la dañina costumbre del regateo.

Reportaje audiovisual: el proceso de creación y la doble autoría en Tenango de Doria. (Video: Soy Hidalguense)

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El origen en San Nicolás: una respuesta comunitaria a la sequía

Para entender la naturaleza del tenango hay que viajar a la década de 1960 en San Nicolás, una comunidad perteneciente al municipio de Tenango de Doria. En aquellos años, una sequía prolongada devastó las milpas de maíz y frijol en la sierra. La falta de cosechas orilló a las familias hñähñu (otomíes) a buscar alternativas inmediatas de sustento que pudieran elaborarse en el hogar.

Fue entonces cuando maestras artesanas como Josefina José Tavera comenzaron a plasmar en lienzos de manta cruda figuras inspiradas en la flora y fauna de la cañada, así como en las pinturas rupestres de la Cueva del Tezizapa, un sitio ceremonial ancestral cercano a San Nicolás. Lo que inició como una pequeña venta en tianguis locales pronto se convirtió en un movimiento artístico y económico que involucró a familias enteras y que hoy identifica a Hidalgo en todo el mundo.

Bordado artesanal de Tenango de Doria
Lienzo con iconografía tradicional de la Sierra Otomí-Tepehua. (Foto: Archivo Soy Hidalguense)

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La primera autoría: el pulso libre del dibujante

Todo tenango comienza en blanco. Antes de que intervenga la primera aguja con hilo de color, el lienzo de manta de algodón pasa por las manos del «dibujador» o dibujante. A mano alzada, equipado únicamente con un lápiz de grafito o un bolígrafo, el dibujante traza la distribución general del lienzo sin utilizar plantillas ni moldes.

Esta etapa exige una notable destreza espacial: el dibujante debe calcular que las figuras no se encimen, dejando los márgenes adecuados para que cada elemento respire con ritmo y cadencia orgánica. En San Nicolás y comunidades vecinas como San Pablo el Grande, El Cirio o El Damó, los habitantes reconocen a simple vista el estilo de cada dibujante por la curvatura de las ramas o la soltura en las plumas de las aves.

El dibujante trazando sobre manta
Ilustración documental El trazo libre a mano alzada sobre tela de manta cruda sin moldes ni reglas. (Foto ilustrativa: Soy Hidalguense)

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La segunda autoría: la maestría de la puntada de pata de gallo

Una vez marcado el lienzo, comienza la labor más prolongada: el bordado. Tradicionalmente realizado por mujeres (aunque hoy participan también hombres y jóvenes de diversas generaciones), el bordado del tenango emplea hilos de algodón mercerizado o hilo vela.

La técnica distintiva es la denominada puntada de pata de gallo o pata de cabra (punto cruzado cerrado). Esta técnica tiene un secreto de ingeniería textil extraordinario: en el frente, las puntadas se cruzan milimétricamente en los bordes de la figura, cubriendo por completo la silueta dibujada con una textura satinada, densa y brillante; pero al voltear el lienzo, el reverso está prácticamente limpio, mostrando únicamente diminutos pespuntes lineales en el perímetro.

Bordado con puntada de pata de gallo
Ilustración documental La puntada de pata de gallo: frente tupido y satinado para dar brillo a las figuras. (Foto ilustrativa: Soy Hidalguense)

Esta forma de bordar nació de la necesidad de optimizar al máximo las madejas de hilo en tiempos de escasez: cada centímetro de hilo trabaja en la superficie visible, sin dejar madejas ni nudos gruesos en la parte trasera. Un camino de mesa mediano puede exigir entre tres y seis semanas de bordado diario; manteles grandes o colchas ceremoniales requieren de seis a doce meses de dedicación ininterrumpida.

Revés limpio del bordado de tenango
Ilustración documental El secreto técnico del tenango: el frente repleto de color y el revés limpio sin desperdicio de hilo. (Foto ilustrativa: Soy Hidalguense)

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Lo que cuentan los lienzos: vida cotidiana y memoria serrana

Lejos de interpretaciones esotéricas o significados místicos inventados desde fuera, las artesanas y artesanos de Tenango de Doria han sido enfáticos: los tenangos cuentan la vida real de su comunidad. En sus lienzos conviven la siembra de la milpa, la cosecha de café, el carnaval tradicional con sus máscaras de madera, las bodas tradicionales y los animales que caminan por la cañada.

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Defensa del patrimonio colectivo y la regla de no regatear

En los últimos años, el arte textil de Tenango de Doria ha sido objeto de apropiaciones indebidas y plagios por parte de casas de moda nacionales e internacionales que han reproducido los motivos en textiles industriales sin autorización ni retribución a sus creadores. Frente a esto, las comunidades se han organizado para defender su patrimonio colectivo bajo la legislación de protección cultural indígena.

Para quien visita Hidalgo y busca adquirir un tenango auténtico, la mejor forma de apoyar y respetar esta tradición se resume en tres principios sencillos: pregunta quién lo dibujó y quién lo bordó, verifica el revés limpio de la tela, y paga el precio justo sin regatear. Decir no al regateo es reconocer que el trabajo artesanal es arte vivo de nuestra tierra.

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